¿Orgánico o Mineral? ¿Qué forma de cultivo es para tí?

¿Frutos saludables, aromáticos, numerosos? ¿Cuál es tu objetivo? En materia de cultivo hay pocas reglas absolutas, lo demás son estilos, y depende de las prioridades de cada audaz terrícola cuál le conviene adoptar. Aquí te contamos cuáles son los puntos decisivos, para que puedas elegir.

 

Podrías pensar que es obvio que todas las personas que cultivan tienen como objetivo cosechar, pero aquí se trata de hilar un poco más fino, porque la respuesta ya no es tan obvia si preguntamos QUÉ quieren cosechar.

Algunos dirán que quieren cosechar muchos frutos, otros que quieren cosechar frutos de gran tamaño, o color, aroma o sabor, y otros querrán que su cosecha tenga gran poder medicinal y sea apta para ese uso.

Y si nos preguntamos CÓMO queremos obtener esa cosecha, tenemos aún más variantes, ya que abarcan toda la gama de recursos que se invierten en un cultivo, desde el espacio hasta el tiempo y esfuerzo, pasando por el dinero y el medioambiente. Cada cultivador estará dispuesto a usar estos recursos en distinta medida, lo cual también se debe tomar en cuenta al planificar un cultivo.

Definir tu objetivo de cultivo te define a tí como cultivador, y te da una guía para saber qué orientación seguir en tu búsqueda por un cultivo mejor. A continuación te explicamos cuáles son las preguntas que debes hacerte para definir tu objetivo de cultivo, y qué implicancias tiene cada una a la hora de elegir si cultivas de forma orgánica o con productos minerales.

Empecemos con las preguntas que nos llevan a aclarar el CÓMO.

¿Eres usuario medicinal? ¿Te preocupa cuidar tu salud?

Si estás cultivando para usos medicinales, buscas que tus cosechas tengan lo mínimo posible de residuos químicos que puedan ser tóxicos para tu organismo. Esta es una cuestión decisiva, porque las probabilidades de que estos residuos estén presentes en las plantas cultivadas con productos minerales o sintéticos son mucho mayores, simplemente debido a que su aplicación deja residuos en los tejidos de las plantas. Por eso si tu respuesta es sí, te recomendamos definitivamente que optes por el cultivo orgánico, ya sea usando productos de cultivo orgánicos o tus propias preparaciones caseras.

Por otra parte, está demostrado que la diversidad de micronutrientes y de microorganismos vivos en los sustratos orgánicos ayudan a las plantas a producir más antioxidantes como los flavonoides, que tienen propiedades anticancerígenas, y más terpenos, responsables de muchas de las propiedades medicinales de los vegetales.

Suponemos que todos buscan cuidar su salud, y para eso te recomendamos el cultivo orgánico, ya que evitarás introducir tóxicos a tu organismo y obtendrás más concentración de las sustancias beneficiosas que produce la planta. Pero quizá en tu vida la salud no es tema y priorizas otras cosas más urgentes, así que sigue leyendo.

¿Es importante para tí cuidar el medio ambiente?

Si cultivas en tierra, cuando hablamos de “medio ambiente” no hablamos del Amazonas o los océanos, sino algo mucho más cercano:  tu jardín o tu parcela. La tierra es un ecosistema complejo, donde conviven insectos con microorganismos como hongos y bacterias, que van alimentándose de material orgánico y mineral y liberando moléculas con la forma perfecta para que las plantas las absorban como nutrientes.

Los abonos orgánicos activan la vida del suelo, alimentan a los microorganismos y por lo tanto hacen que los nutrientes estén más disponibles para la planta, sin arriesgar excesos. Por el contrario, los fertilizantes inorgánicos contienen nutrientes que tienen la forma adecuada para alimentar a la planta, pero no a los microorganismos del suelo, que se mueren por hambre y por la alteración de la química de su medio.

Sin microorganismos, el suelo no es capaz de aportar nutrientes, por lo que si planeas cultivar de nuevo en esa tierra, tendrás que volver a aplicar fertilizantes químicos contínuamente.

Además, los residuos químicos de estos productos se filtran a las napas de agua subterráneas y las contaminan, o alteran las poblaciones de insectos, que a su vez alteran los equilibrios en otros lugares.

Si no cultivas en tierra, sino en macetas, no pienses que este punto no se aplica a tí. Para llenar esas macetas, tienes dos opciones: comprar siempre sustrato nuevo para cada cultivo, o reutilizarlo. Claramente la opción ecológica es la segunda, ya que comprar sustrato nuevo implica botar el que ya has usado.

Si no tienes un jardín donde mezclarlo con la tierra, lo más probable es que tu sustrato usado vaya a parar a un relleno sanitario donde aumentará el volumen de basura y tardará muchos años en volver a alojar plantas. Y si quieres reutilizar el sustrato, lo mejor es usar uno orgánico, que es fácil de revitalizar con enmiendas como humus o guano rojo.

También debes considerar los residuos que dejan los fertilizantes químicos en el agua con que lavas las raíces o la regadera o el sistema hidropónico, y que se irán por el desagüe a intoxicar ríos y mares.

¿Poco Tiempo? ¿Poca Experiencia? ¿Poca plata?

Si la respuesta a una de estas preguntas es sí, entonces de todas maneras ¡te recomendamos que cultives orgánico!

Hay ciertos prácticas de cultivo que sería ideal seguir en todos los estilos de cultivo. La diferencia, es que el cultivo orgánico te deja la puerta abierta para que si por tiempo, conocimiento o dinero no puedes seguirla, no pase nada grave.

¿Cómo es eso?

Sería ideal que siempre, en todo cultivo, midamos la calidad del agua y apliquemos fertilizantes en la medida necesaria. Pero en la vida real a veces no hay tiempo, o no hay plata para comprar los productos, o no estamos seguros de cómo hacerlo correctamente. Si este es tu caso, mejor evita el cultivo inorgánico, porque ¡no perdona!

Cuando utilizas fertilizantes minerales es crucial medir el pH y la EC del agua, de lo contrario, la planta no podrá absorber correctamente los nutrientes que le estás dando. En el cultivo orgánico, los microorganismos presentes en el sustrato son los que se encargan de recibir y procesar los nutrientes y entregarlos al medio con el pH adecuado para que las raíces los absorban, por lo que neutralizan los desequilibrios de un riego descuidado.

Por la misma razón es prácticamente imposible tener problemas de sobrefertilización usando nutrientes orgánicos, ya que los microorganismos serán los que reciban el golpe, y el efecto en la planta será mucho más suave

En los sustratos orgánicos, además hay sustancias que modifican la estructura de los minerales presentes, de forma que la planta no pueda absorberlos en cantidades superiores a las que puede procesar, y esto se aplica también a los minerales que trae el agua.

Si tu problema es el tiempo y crees que te tomará la misma cantidad usar abonos orgánicos que fertilizantes minerales, el cultivo orgánico te da otra opción: con suficiente cantidad de buen sustrato, una planta debería tener todo lo necesario para crecer sana, sin necesidad de fertilizar.

 

Con estas preguntas ya estás en condiciones de poder decir CÓMO quieres cosechar:

Saludable? Cuidando el medio ambiente? A bajo costo? Con poco esfuerzo? Tú decides. Si te ha parecido fácil responder, afírmate, porque hora veamos QUÉ cosechar, es decir, cómo quieres que sea tu cosecha, y no será tan fácil contestar.

Cantidad, Tamaño y Consistencia V/S Aroma, Sabor y Color

Sabemos que es difícil, pero sí, lamentablemente, lo más probable es que tengas que elegir un lado o el otro. Esto porque la percepción de miles de cultivadores en el mundo es que el cultivo mineral produce cosechas de mayor tamaño, pero aromas, colores y sabores menos logrados, y el cultivo orgánico a la inversa.

Hay muchas teorías que lo explican, entre ellas ya mencionamos que la diversidad de microorganismos y micronutrientes en la tierra cultivada orgánicamente estimulan en la planta la producción de terpenos y flavonoides. Estas sustancias, además de sus propiedades para la salud humana, son las encargadas en las plantas, respectivamente de aromas y colores, resultados que buscamos realzar como sus consumidores finales. Esto porque la planta detecta ciertos organismos como posibles amenazas, y estas sustancias son parte del sistema defensivo de la planta, que la protegen de insectos patógenos y otras situaciones de estrés.

Considera también que la mayoría de los abonos orgánicos contienen cantidades importantes de azúcares, que se suman a los que produce la planta por sí misma, para conseguir sabores más dulces.

Por otro lado, una planta sin amenazas y que tiene todos los nutrientes que necesita gracias a los fertilizantes orgánicos, se ocupará de usarlos para desarrollar flores y frutos en vez de defensas que no siente necesarias, y por lo tanto la producción de ese cultivo será mayor, sacrificando aromas, sabores y colores.

Sin embargo, no creas que por elegir el cultivo orgánico vas a tener cosechas pobres o pequeñas. La productividad de los cultivos se da por la conjunción de muchos factores, de los cuales la alimentación es sólo uno. Si cuidas los demás factores, como la cantidad de luz, agua, aire y presencia de plagas, las diferencias en productividad serán tan pequeñas que hasta costará percibirlas.

 

Si ya contestaste las preguntas y tienes claro Qué y Cómo Cultivar, ya puedes definir tu Objetivo de Cultivo. Si eres como nosotros en el planeta Verdutón, probablemente te quede algo así como: “Mi Objetivo de Cultivo es lograr cosechas sabrosas y saludables, cuidando el medio ambiente y con poco esfuerzo”. Y si esa es tu misión en estos tiempos tan extraños, seguro vas a querer todo el poder orgánico para tus plantas.

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